25 de diciembre de 2011

VALLE DE LOS PEDROCHES

VALLE DE LOS PEDROCHES


LOS PEDROCHES

Al norte de Córdoba, una vez cruzada la sierra -superando el mítico Puerto del Calatraveño-, se extiende un paisaje de suaves colinas y encinar, una tierra de pueblos labrados por el granito: Los Pedroches, donde la encina, sustento de una rica cabaña ganadera, reina en el paisaje junto con el granito, materia prima de arquitectos y canteros a lo largo de los siglos para levantar iglesias catedralicias, ermitas tardogóticas y casas populares de labrados dinteles.



La comarca de Los Pedroches guarda un aroma espeso de historia ancestral que, aún, se mantiene incólume en su arquitectura: La torre de Pedroche, lacatedral de la Sierra (en Hinojosa del Duque), las hermosas fachadas heráldicas de Dos Torres o el castillo de Belalcázar, son algunos de los muchos ejemplos para visitar en la zona. Por otra parte, la comarca de Los Pedroches tiene otras muchas características que la definen y que, sin ninguna duda, deleitarán los sentidos del viajero que en ella se adentre. Destaca, por ejemplo, su rica gastronomía (basada, esencialmente, en los productos del cerdo ibérico) en la que sobresalen sus sabrosísimos embutidos -chorizo, salchichón, relleno y morcilla-, además de su variadísima dulcería (hojuelas, roscos, flores, perrunas, etc...) que, en cada uno de los pueblos de la comarca, guarda su toque peculiar y característico. Asímismo, en relación de algún modo, con la gastronomía, Los Pedroches es una comarca de enorme riqueza cinegética, donde abundan la perdiz y el jabalí, la paloma torcaz, el conejo y la liebre, siendo esta tierra un paraíso codiciado por los aficionados al deporte de Naturaleza, llegando hasta estos pueblos muchos amantes de la naturaleza, no sólo de la provincia, sino de otros puntos y lugares del país. Además de por su riqueza faunística, la comarca destaca por su variada vegetación; el paisaje de Los Pedroches es suave y ameno, de colinas redondeadas y frondosas dehesas, conservando intacto el modelo de bosque mediterráneo: Junto con las encinas centenarias,sobresalen las retamas, los lentiscos, las jaras y el brezo, el espliego, el madroño, la coscoja, la ruda, el torvisco, por citar algunos árboles y arbustos cuya total enumeración resulta imposible.






Sin embargo, no es posible dejar de mencionar las frondosas y románticas alamedas, las hileras de chopos blancos y olmos robustos que se extienden junto a las riberas de algunos ríos como el Cuzna, Guadamatilla, arroyo Lanchar, y otros muchos que discurren por Los Pedroches. El viajero que llegue a esta comarca tan genuina podrá disfrutar también de su rico folclore, de sus tradiciones, milenarias y ancestrales, que se pierden en la noche de los tiempos, de sus ferias alegres y sus peculiares romerías que conservan su viejo sabor a través de los años. Al viajero le entusiasmará escuchar la jotilla de Los Pedroches, tocada y bailada a la antigua usanza -con la sartén y la botella de vidrio-, y podrá aspirar la honda esencia de un folclore que bebe en aguas de Extremadura y Castilla-La Mancha; en cuanto a las romerías, son muchas y variadas: la de la Virgen de Luna -en Villanueva de Córdoba y en Pozoblanco-, la Virgen de la Alcantarilla -en Belalcázar-, la Divina Pastora -en Villaralto-, la Virgen de Veredas en Torrecampo... en las que aún se mantiene un intenso fervor de autenticidad, un sabor humano y sencillo, incontaminado, que hacen de esta comarca, Los Pedroches, al norte de Córdoba, una tierra entrañable y hermosa, cargada de historia, donde el viajero descubrirá el sabor de lo antiguo, el hogareño aroma de lo auténtico.

Las características geográficas de la comarca han marcado su desarrollo económico a lo largo de la historia. Abandonadas por falta de rentabilidad, o esquilmado el subsuelo, las minas diseminadas por todo el territorio y que en el siglo XIX y principios del XX dieron a esta tierra su máximo esplendor, han dejado paso a una abundante y rica cabaña ganadera (porcino, vacuno y ovino) que está posibilitando el desarrollo de este sector así como de la industria agroalimentaria y del sector servicios.



La comarca de Los Pedroches está integrada por 17 municipios que albergan a 58.484 habitantes, según el último censo realizado en 1.996: Alcaracejos, Añora, Belalcázar, Cardeña, Conquista, Dos Torres, Fuente La Lancha, El Guijo, Hinojosa del Duque, Pedroche, Pozoblanco, Santa Eufemia, Torrecampo, Villanueva de Córdoba, Villanueva del Duque, Villaralto y El Viso. Todos ellos integran, desde 1993 la Mancomunidad de Municipios de Los Pedroches.
Al norte de Córdoba, una vez cruzada la sierra -superando el mítico Puerto del Calatraveño-, se extiende un paisaje de suaves colinas y encinar, una tierra de pueblos labrados por el granito: Los Pedroches, donde la encina, sustento de una rica cabaña ganadera, reina en el paisaje junto con el granito, materia prima de arquitectos y canteros a lo largo de los siglos para levantar iglesias catedralicias, ermitas tardogóticas y casas populares de labrados dinteles.

La comarca de Los Pedroches guarda un aroma espeso de historia ancestral que, aún, se mantiene incólume en su arquitectura: La torre de Pedroche, lacatedral de la Sierra (en Hinojosa del Duque), las hermosas fachadas heráldicas de Dos Torres o el castillo de Belalcázar, son algunos de los muchos ejemplos para visitar en la zona.





Por otra parte, la comarca de Los Pedroches tiene otras muchas características que la definen y que, sin ninguna duda, deleitarán los sentidos del viajero que en ella se adentre. Destaca, por ejemplo, su rica gastronomía (basada, esencialmente, en los productos del cerdo ibérico) en la que sobresalen sus sabrosísimos embutidos -chorizo, salchichón, relleno y morcilla-, además de su variadísima dulcería (hojuelas, roscos, flores, perrunas, etc...) que, en cada uno de los pueblos de la comarca, guarda su toque peculiar y característico. Asímismo, en relación de algún modo, con la gastronomía, Los Pedroches es una comarca de enorme riqueza cinegética, donde abundan la perdiz y el jabalí, la paloma torcaz, el conejo y la liebre, siendo esta tierra un paraíso codiciado por los aficionados al deporte de la caza, llegando hasta estos pueblos muchos cazadores, no sólo de la provincia, sino de otros puntos y lugares del país. Además de por su riqueza cinegética, la comarca destaca por su variada vegetación; el paisaje de Los Pedroches es suave y ameno, de colinas redondeadas y frondosas dehesas, conservando intacto el modelo de bosque mediterráneo: Junto con las encinas centenarias,sobresalen las retamas, los lentiscos, las jaras y el brezo, el espliego, el madroño, la coscoja, la ruda, el torvisco, por citar algunos árboles y arbustos cuya total enumeración resulta imposible. Sin embargo, no es posible dejar de mencionar las frondosas y románticas alamedas, las hileras de chopos blancos y olmos robustos que se extienden junto a las riberas de algunos ríos como el Cuzna, Guadamatilla, arroyo Lanchar, y otros muchos que discurren por Los Pedroches.


El viajero que llegue a esta comarca tan genuina podrá disfrutar también de su rico folclore, de sus tradiciones, milenarias y ancestrales, que se pierden en la noche de los tiempos, de sus ferias alegres y sus peculiares romerías que conservan su viejo sabor a través de los años. Al viajero le entusiasmará escuchar la jotilla de Los Pedroches, tocada y bailada a la antigua usanza -con la sartén y la botella de vidrio-, y podrá aspirar la honda esencia de un folclore que bebe en aguas de Extremadura y Castilla-La Mancha; en cuanto a las romerías, son muchas y variadas: la de la Virgen de Luna -en Villanueva de Córdoba y en Pozoblanco-, la Virgen de la Alcantarilla -en Belalcázar-, la Divina Pastora -en Villaralto-, la Virgen de Veredas en Torrecampo... en las que aún se mantiene un intenso fervor de autenticidad, un sabor humano y sencillo, incontaminado, que hacen de esta comarca, Los Pedroches, al norte de Córdoba, una tierra entrañable y hermosa, cargada de historia, donde el viajero descubrirá el sabor de lo antiguo, el hogareño aroma de lo auténtico.

Las características geográficas de la comarca han marcado su desarrollo económico a lo largo de la historia. Abandonadas por falta de rentabilidad, o esquilmado el subsuelo, las minas diseminadas por todo el territorio y que en el siglo XIX y principios del XX dieron a esta tierra su máximo esplendor, han dejado paso a una abundante y rica cabaña ganadera (porcino, vacuno y ovino) que está posibilitando el desarrollo de este sector así como de la industria agroalimentaria y del sector servicios.

La comarca de Los Pedroches está integrada por 17 municipios que albergan a 58.484 habitantes, según el último censo realizado en 1.996: Alcaracejos, Añora, Belalcázar, Cardeña, Conquista, Dos Torres, Fuente La Lancha, El Guijo, Hinojosa del Duque, Pedroche, Pozoblanco, Santa Eufemia, Torrecampo, Villanueva de Córdoba, Villanueva del Duque, Villaralto y El Viso. Todos ellos integran, desde 1993 la Mancomunidad de Municipios de Los Pedroches.

http://turismolospedroches.org

Blog imprescindible para conocer la naturaleza de la comarca de Los Pedroches:


SANTA EUFEMIA

Situada en el punto más septentrional de la provincia de Córdoba, en los confines de la comarca de Los Pedroches, a los pies del antiquísimo castillo de Miramontes, se alza la bella población de Santa Eufemia. Sus raíces históricas y su más reciente pasado medieval como Condado de Santa Eufemia, uno de los de mayor dominio solariego del Reino de Córdoba, han conformado no sólo la infraestructura agraria de dicha Comarca, sino que ha sido artífice directa de las tres grandes unidades jurisdiccionales, Condado de Santa Eufemia, Condado de Belalcázar y Siete Villas de los Pedroches que ha configurado en estos siglos de su andadura el contorno histórico y geográfico de nuestro Valle.

Dista 101 kms. de la capital, tiene una altitud de 561 m. sobre el nivel del mar y la superficie de su término municipal es de 189,2 kms cuadrados. Con una población de 1259 habitantes (1991), pertenece al partido judicial de Pozoblanco.

Completada la romanización de la Bética, Santa Eufemia, se convierte en enclave de cierta importancia en la zona, apareciendo como ruta natural del cinabrio extraído en las cercanas minas de Almadén. Puerta estratégica de comunicación entre el Valle de Alcudia y Los Pedroches, aparece como un fuerte asentamiento romano, convirtiéndose asimismo la población en un centro de minería de relativa importancia dentro de la región SOLIENSE, quedando como avanzadilla defensiva del municipio principal, SOLIA, de la citada región. Según algunos investigadores, por Santa Eufemia y sus alrededores, pasaron y se cruzaron varias calzadas romanas: la de "Córdoba-Sisapo-Miróbriga", la denominada "Vía Epora-Solia" y la 29 en el itinerario de Antonino en el trayecto "Emeritam / Contosolia".

RUTAS DE SENDERISMO
Dado el creciente desarrollo del turismo rural de la comarca de Los Pedroches, el Ayuntamiento de Santa Eufemia ha promovido recientemente, en colaboración con la Diputación de Córdoba, la puesta en marcha de una ruta de senderismo convenientemente señalizada, que discurre por el entorno privilegiado de esta zona.

Enmarcada en el proyecto "Paisajes con Historia", esta ruta combina los atractivos naturales con las reminiscencias del glorioso pasado histórico de la localidad. El cercano Castillo de Miramontes, que da nombre a esta Sierra, da muestra de ello y nos habla del esplendor del primer y más antiguo Señorío del Norte de la provincia de Córdoba, el Señorío de Santa Eufemia.

La Sierra de Santa Eufemia encierra numerosos atractivos naturales y paisajísticos, no en vano está catalogada como Lugar de Interés Comunitario (LIC). Ésta da asiento al Peñón del Horcón que con sus 853 m. de altitud es una de las cumbres más altas de nuestra comarca y lo convierte en una extraordinaria atalaya desde la que divisar gran parte de Los Pedroches y del vecino Valle de Alcudia.
Ruta de la Sierra de Santa Eufemia I (cara norte)
La ruta comienza a unos dos lilómetros del núcleo urbano de Santa Eufemia, entre los kilómetros 337 y 338 de la carretera nacional N-502. Se localiza en las inmediaciones de la casa de Padrenuestro, en el conocido como "paraje de Los Negrillos". El primer tramo, de unos tres kilómetros, discurre por el camino de Los Negrillos. Al principio se atraviesan algunas parcelas de olivar, aunque la mayor parte discurre entre manchas de matorral, que en algunas zonas ha sido roturado para potenciar el crecimiento de las encinas. A lo largo del recorrido disfrutaremos de hermosas vistas de la cara oriental de la Sierra de Santa Eufemia, y durante un corto trayecto, de las ruinas del Castillo de Miramontes.

Panel Ruta de la Sierra de Santa Eufemia


Llegados al cortijo conocido como "cortijo Copé" dotado de cancelas, lo atravesamos para continuar nuestra ruta. Al llegar al "paraje de Charco Hondo", cambiamos de dirección (90 grados al este) para conectar con el camino público de Santa Eufemia al Terrero, por el "paraje de las Huertas de la Sierra". Éstas se disponen a la vera del arroyo de las Tejeras -que conserva algún álamo y olmo del primitivo bosque de ribera- intercaladas con pequeñas parcelas de olivar. Los olivos quedan enmarcados por una franja de alcornoques que son sustituidos en las partes más altas por un espeso matorral rico en especies, entre las que podremos observar enebros, madroños, jaras, lentiscos, labiérnagos, romeros, cornicabras, cantuesos, mirtos, etc. La ruta finaliza en una curva de la antigua carretera N-502, entre los kilómetros 335 y 336.

Mapa Ruta de la Sierra de Santa Eufemia I


Con la señalización de esta ruta para senderistas, ciclistas o caballistas se pretende un mejor conocimiento del entorno, que a su vez sirva como base para la toma de conciencia sobre el valor del patrimonio natural, generando en consecuencia su respeto y protección. Combinado con esta finalidad lúdico-educativa, el marcaje de la ruta está colaborando en la conservación del entorno propiciando un desarrollo sostenible del turismo rural y un uso racional de los recursos naturales de nuestra comarca.

Desde el Ayuntamiento de Santa Eufemia se espera que la práctica de esta ruta sirva también como pretexto para conocer y disfrutar una localidad rica en paisajes y matices, así como de la hospitalidad de sus gentes.

BELALCAZAR
Municipio situado en la comarca de los Pedroches, al norte de la provincia, en el lí­mite con la provincia de Badajoz. Su paisaje lo conforman tierras de cereal y dehesas de encinares. A su término acuden cada año numerosas cigüeñas a criar y a pasar el invierno.


La población se extiende sobre un terreno llano en el que sobresale el impresionante Castillo, que se levanta sobre una pequeña elevación y del que sobresale la Torre del Homenaje, muy bien conservada; mientras que sus calles y casas se dispersan entre huertas familiares y tierras de labor, aunque tiene un pequeño casco antiguo de estructura irregular con calles estrechas y sinuosas y viviendas de tipo popular, en el que se encuentran edificios señalados como la Iglesia de Santiago el Mayor, en la que destaca la utilización del granito, y el Monasterio de Santa Clara de la Columna, que posee un claustro de gran belleza.
Sobre sus orí­genes hay interrogantes.
Son de cualquier forma importantes los vestigios arqueológicos que prueban la presencia romana.
Casas-Deza sostiene que en esta época fue "colonia o municipio romano" siendo ya conocida por Gaete.
En el perí­odo de dominación musulmana era ya conocida por Gafiq. Su situación en el Valle de las Bellotas (Fahs al Ballut) era clave para las comunicaciones de la zona, de ahí­ su importancia en la época de la reconquista.
Además de otros intentos anteriores, la reconquista definitiva la logrará Fernando III poco tiempo antes que la de Córdoba.
Pasó a ser posesión de esta ciudad en 1243 pero el Concejo de la ciudad verí­a perdido su dominio cuando en 1445 Juan II lo señorializa a favor de don Gutiérrez de Sotomayor, Maestre de Alcántara.
Dentro de su jurisdicción quedaban Hinojosa del Duque y Villanueva del Duque.
En 1450 se inició la construcción del castillo de la villa, que en adelante dará nombre a la misma.

Personajes destacados
Abderramán Al Gafequi.
Obaidalaben Muza Al Gafequi.
Said ben Soleiman Al Gafequi.
Soleiman Ibn Aslan Al Gafequi.
Mohamed Ibn Qassoun Ibn Aslan Al Gafequi, oftalmólogo del s. XII.
Sebastián de Belalcázar, descubridor, s. XV.
Abu Yafar Al Gafequi, farmacólogo del s. XII.

DOS TORRES

La antigüedad de la presencia del hombre en el término de Torremilano, se comprueba desde el paleolítico. Hay historiadores que la mencionan entre los lugares que Alfonso VII conquistó a los moros en 1115.
Fue la primera de las villas de la comarca en emanciparse de Pedroche y el primer corregidor residió en ella, tal vez por vigilar más de cerca el condado de Santa Eufemia. A sus pobladores se les considera fundadores de los pueblos de Añora y Vilaralto.




Villa tan próxima a Torrefranca, perteneciente ésta al condado de Santa Eufemia, que sus calles llegaron a ser prolongación unas de otras. Fue el 11 de diciembre de 1839 cuando el General Espartero decretó la fusión en un solo municipio de las dos villas: Torremilano y Torrefranca, con el nombre de Dos Torres.





Ambas villas fueron cuna de nobles e hidalgos, y esto ha quedado patente en sus monumentos y casas señoriales con portadas blasonadas.
Dos torres es de todos los municipios de la Comarca de Los Pedroches, el que representa la auténtica arquitectura popular de la sierra. La utilización del granito y la calidad de los trabajos en hierro, están extendidos por todo el casco histórico del municipio.
La tipología general de la vivienda se ha mantenido a lo largo del tiempo, lo que le ha supuesto la declaración de Bien de Interés Cultural, con la categoría de Conjunto Histórico.





Las casas están cubiertas generalmente con bóvedas y vigas de madera, y dispuestas a lo largo de un corredor de piedra, a cuyos lados se adosan una serie de estancias, entre las que destaca la cocina con una gran campana de chimenea. Al fondo se sitúa un corral para ganado o un patio, donde se suele incluir un pequeño huerto. El piso superior se destina a granero.

AÑORA

Historia

El término Añora tiene su origen en la palabra árabe naura, que significa noria. Según los estudiosos, el término hace referencia a la noria de una huerta que había en las cercanías del lugar que, actualmente, ocupa el municipio. Y fue en torno a la huerta citada donde se fueron agrupando los habitantes primeros de la villa. En relación con la época histórica en que los primeros vecinos se aposentaron en el lugar, aun no siendo fácil documentar la fecha exacta, se cree que fue a finales del siglo XIV y comienzos del XV.




Por otro lado, existen tres distintas teorías en torno a la creación del núcleo urbano: la primera de ellas hace referencia a que Añora se formó en una época imprecisa debido a un grupo de vecinos de Torremilano y de Pedroche que abandonaron sus pueblos huyendo de una peste horrible que en ellos se había desatado; así estos vecinos buscaron un asentamiento para iniciar una nueva vida en el lugar denominado Añora, que, en un principio, dependió de la población de Torremilano.

La segunda hipótesis hace referencia a que la población de Añora se pudo formar con vecinos venidos desde Pedroche; aunque, según los expertos, esta teoría tiene muy pocos visos de realidad. Por último, existe una tercera teoría sobre el origen de Añora, que es la que ofrece más signos de verosimilitud, y hace referencia a que la población se formó en torno al año 1414 en la llamada Huerta del Crespo (ubicada en las afueras de la localidad, a la izquierda de la carretera que va de Añora a Dos Torres), y, según las mismas fuentes, estas tierras estaban sembradas con numerosas plantaciones de viñas que eran cuidadas por vecinos de Torremilano. No obstante, al final algunas de estas familias terminaron fijando su residencia definitiva en la Huerta del Crespo conformando, de ese modo, una pequeña aldea que, con el tiempo, iría creciendo con la llegada de nuevos vecinos que acudieron y se aposentaron en el citado lugar.



Queda por ello claro que los primeros habitantes de Añora procedían de la vecina Torremilano, dependiendo jurídicamente la primera localidad de la segunda hasta que a aquella le fue concedida su independencia. En cuanto a la fundación de Añora, ésta debió ocurrir en la segunda mitad del siglo XIV, coincidiendo con la aparición de nuevos núcleos urbanos en la comarca en torno a Pedroche y Torremilano, núcleos primitivos; siendo dichos núcleos llamados Pozoblanco, Torrecampo, Torrefranca y Encina Enana. Un siglo más tarde, en el año 1487, la población de Añora, junto a la de Alcaracejos, entran en pleito con la de Torremilano, de la que ambas dependían juridiscionalmente.
Las aspiraciones de independencia de estas poblaciones se hicieron realidad para Alcaracejos que obtuvo su Título de Villa en el año 1488; pero Añora aún tuvo que esperar. En el año 1492, los vecinos de Añora se dirigieron de nuevo al Consejo Real para denunciar su situación negativa en relación con el concejo de Torremilano; pero no pudieron conseguir su independencia. Una nueva ocasión se presentó en 1552, año en que el emperador Carlos V y su madre doña Juana otorgaron una carta poder a favor del príncipe don Felipe, hijo del emperador. En dicha carta le autorizaba al príncipe a dar el título de villa a aquellos lugares que estuvieran sujetos a otras jurisdicciones, a cambio de que ofreciesen una determinada cantidad.




Así, acogiéndose a esta carta-poder, un representante de Añora expuso en nombre del concejo los perjuicios y molestias que les ocasionaba la dependencia juridiccional de la villa de Torremilano, siendo aceptadas las razones por parte de la Corona que el día 27 de mayo de 1553 concedió el Título de Villa a la localidad, y se le hacía con el reconocimiento de todas las prerrogativas que suponía dicho título, mediante el pago de 300.000 maravedíes que se entregaron al tesorero real dos días después.

Una vez conseguido su título de Villa, Añora pasó a formar parte de las Siete Villas de los Pedroches. El primer recuento de habitantes efectuado en Añora, en el año 1553, da un número de 160; unos años después, en 1571, el número casi se duplicaba, llegando a tener la villa 300 habitantes. Añora también formó parte de las Siete Villas, territorio comarcal como tierra de realengo dependiente de la jurisdicción de Córdoba, hasta que hubo un reparto de las tierras comunales a mediados del siglo XIX. Otro dato importante de esta localidad fue que en el año 1660, el rey Felipe IV tuvo a bien señorializar la población en beneficio de los marqueses del Carpio, situación que se prolongará hasta el año 1747. Dos siglos más tarde, a mediados del XIX, la población de Añora es de algo más de 1000 habitantes, en la época del reinado de Isabel II, y, según los escritos, la población mantenía una fiel lealtad hacia la corona. Referente a lo anteriormente expuesto, un dato curioso es que, según algunos documentos, en el año 1835 se produjeron en algunos de los pueblos de los Pedroches, entre ellos Torremilano, enfrentamientos entre carlistas e isabelinos sin que participase en los mismos ningún vecino de Añora.





Ya entrado el siglo XX, el primer alcalde de Añora de esta centuria, fue Eugenio José Rodríguez Gutiérrez, elegido el día 1 de julio de 1899 por los votos de ocho de los nueve concejales elegidos en los comicios municipales del 14 de mayo de ese año; unos años más tarde, en 1910, la población de Añora alcanzaba ya los 2410 habitantes de hecho. Lo más destacable de este primer tercio del siglo XX son las pésimas condiciones laborales y los problemas de subsistencia de muchos noriegos: pobreza e incultura eran un denominador común en esos años. Todo esto se veía agravado por acontecimientos tanto internacionales (I Guerra Mundial, 1.914-1.918) como nacionales (Guerra con Marruecos, 1.920 en adelante), así como situaciones anómalas para la agricultura como son sequías, años muy lluviosos y constantes plagas. Esto hace que con frecuencia el Ayuntamiento actúe como si de una obra benéfica se tratase, dando trabajo a muchos noriegos en proyectos urbanísticos y de infraestructuras, que vendrán a configurar de forma general la actual disposición urbanística. Creación, ensanche y alineación de muchas calles, obras en el edificio consistorial (1.906), remodelación del entorno de la Ermita de la Virgen de la Peña, y sin lugar a dudas la obra de este siglo: la construcción del cementerio municipal de Nuestra Señora del Carmen (finalizado en agosto de 1.908), en lugar del Cementerio Viejo junto a la Iglesia Parroquial, dan buen ejemplo de esta actividad.



Todos estos problemas básicos también se verían acrecentados por el crecimiento demográfico experimentado en estos años, se pasa de 2.410 habitantes de 1.910 a los 3.074 del año 1.923. Eran años difíciles, no ausentes de conflictividad, en los que festejos que hoy realizamos con toda naturalidad como son la Feria de agosto se suspendían en pos del beneficio social y colectivo. Eran las postrimerías de la Guerra Civil española.

Fuente: Historia de Añora, Antonio Merino Madrid




El Archivo Histórico Municipal de Añora se encuentra situado en las dependencias del Ayuntamiento de Añora situado en la Calle Plaza de la Iglesia número 1. La documentación que aquí se haya forma parte fundamental para el estudio de la historia local.

Las personas que estén interesadas en consultar el Archivo Histórico Municipal de Añora podrán hacerlo en horario de oficina, previa solicitud a este Ayuntamiento. Así mismo deberán atenerse a las condiciones de uso impuestas por este Ayuntamiento.

Paseo por Añora

En pleno corazón de Los Pedroches, entre Alcaracejos, Pozoblanco y Dos Torres nos encontramos con un pueblo con encanto, Añora. Para empezar nuestro recorrido entramos en Añora por la calle Iglesia. Al principio nos encontramos con una bocacalle a la derecha cuyo nombre es Camino de la Huerta del Crespo, avanzamos por él y nos lleva a una huerta con pozo y noria, núcleo originario de esta población. La historia nos cuenta que fue el primer asentamiento con vecinos de Torremilano que se agruparon en torno a ese pozo para cuidar de cerca sus cultivos de vid. Este asentamiento daría lugar a la actual Añora, término procedente del árabe naura (noria). Sobre el origen de esta población, otra teoría nos cuenta que Añora se formó en una época imprecisa en la que los vecinos de Torremilano y Pedroche abandonaron sus villas huyendo de la peste y se asentaron en diversos lugares como éste que, con el tiempo, se constituyeron en poblaciones dependientes de aquellas. Hay una tercera versión que dice que, a finales del S. XII, vecinos de Pedroche se alejaban del pueblo para cuidar sus ganados y labores agrícolas construyendo caseríos y edificaciones que con el tiempo se convertirían en poblaciones dependientes de Pedroche.



Seguimos nuestro recorrido por la calle Iglesia y encontramos uno de los elementos esenciales y característicos de esta población: las casas típicas de tiras, es decir, casas con fachadas de sillares de granito enmarcados por tiras blancas que las mujeres noriegas, con un cuidado especial, se encargan de que estén bien encaladas. La calle, de adoquines de granito perfectamente ensamblados, muestra otras casas encaladas que conservan sus grandes dinteles de granito en puertas y ventanas.

EL VISO

El Viso de Los Pedroches es una villa situada al norte de la provincia de Córdoba, en la Comarca de Los Pedroches. Dista 85 kilómetros de la Capital, en los cuales no se aburrirá Vd. porque su trazado es entretenido y su paisaje de una belleza singular. Al efecto le sugerimos que unos 25 kilómetros antes de llegar, merece la pena una parada en el " Puerto del Calatraveño " donde, además de disfrutar del paisaje podrá apreciar de cerca una estatua del más afamado artista local: Aurelio Teno.

El Viso tiene una altitud de 575 metros sobre el nivel del mar. El Término Municipal abarca una extensión de 252,6 kilómetros cuadrados, limitando con las provincias de Badajoz y Ciudad Real, y sus habitantes ascienden actualmente a 2.990. Pertenece el Partido Judicial de Pozoblanco (Córdoba).
Gastronomia
La cocina de El Viso, al igual que la de Los Pedroches tiene una indiscutible personalidad, es natural y sencilla, basada en la riqueza de los productos propios. Cuenta con una completa gama de platos que hacen las delicias del amante de la buena mesa.

En la tradicional comida serrana hallamos platos tan sabrosos como las migas, el cochifrito, la caldereta de cordero, el relleno, las hojuelas, las perrunas, los roscos, los buñuelos y el tradicional hornazo, que constituyen las recetas más típicas de la cocina popular viseña.

En esta zona el cerdo es la base de la despensa, destaca el chorizo que es fuerte de color, suave al gusto y aromático. Otros productos típicos de la matanza son los salchichones, el lomo de orza, la morcilla, las paletas y los jamones.

Nada mejor para los amantes de la carne que degustar exquisitos platos cuya base es el lechón o el cordero que, criados en los pastos de la dehesa, proporcionan unas carnes de excelente calidad.

VILLARALTO

Villaralto es un municipio español de la provincia de Córdoba, Andalucía. En el año 2005 contaba con 1.385 habitantes. Su extensión superficial es de 23 km² y tiene una densidad de 60,2 hab/km². Sus coordenadas geográficas son 38º 27' N, 4º 59' O. Se encuentra situada a una altitud de 585 metros y a 80 kilómetros de la capital de provincia, Córdoba.
Está comprendido dentro del conjunto de pueblos que componen la comarca de Los Pedroches, situado en el corazón geográfico de la misma.
Villaralto cuenta con un término municipal con una extensión de 23 km2, limitando con los términos de El Viso, Hinojosa del Duque, Alcaracejos, Dos Torres y Villanueva del Duque. Su edificio más emblemático es la parroquia de San Pedro Apóstol, con tres naves y torre del siglo XVIII. La fiesta más conocida es la romería de la Divina Pastora que se celebra a orillas del Guadamatilla el primer domingo de Mayo. La economía está basada en la ganadería, la agricultura, algunas industrias y establecimientos varios.
Historia:
Con respecto a la Historia Antigua, ya que en el término municipal se asentaron varios poblados prehistóricos, romanos, árabes y visigodos. Entre los yacimientos arqueológicos destacan el Rincón de Berrocoso, situado en el noroeste del término, en donde se hallan los restos de lo que se supone fue un campamento romano o una calzada secundaria romana. En este lugar han aparecido abundantes losas de pizarra, escorias minerales, restos de vasijas y una moneda árabe de plata. El Ladrillar es una mina antigua de plomo, debido al hallazgo de escorias minerales de dicho metal. En la Laguna del Prieto han aparecido tres ruedas de molino de radio en torno a 25 centímetros y que en la actualidad se conservan en el Ayuntamiento. En Cerrocampo han aparecido escorias minerales y restos de vasijas, de un poblado antiguo asociado a una explotación de cobre o plomo. Sin embargo, el lugar más destacado es la llamada Casa de la Mora, situada al sureste del pueblo, en la que existió una villa romana, más tarde ocupada por los árabes, asociada a explotaciones mineras. En este lugar los hallazgos han sido abundantes, teniéndose noticia de la aparición de vasijas llenas de monedas de plata y gran cantidad de monedas romanas de cobre. Actualmente, hay gran cantidad de fragmentos de cerámica, tejas romanas, escorias minerales, etcétera. Incluso hay restos de una pared de cal y pedernal que debió pertenecer a una construcción árabe. Este lugar fue objeto de una visita oficial de arqueólogos el dos de marzo de 1985. También existen en Villaralto gran cantidad de sarcófagos visigodos de granito, con forma trapezoidal o antropomorfos, que han sido sacados de su emplazamiento original y han sido usados como pilas para dar de beber al ganado. Por tanto la mayoría de ellos se hallan próximos a pozos, como los tres sarcófagos del Pozo de las Cadenas, el Pozo de las Cinco Pilas, el Pozo de la Laguna de la Torrica, y así hasta un total de unos 20, que en general están desgastados. También existen sarcófagos infantiles, de los que se conserva uno que también recibe el mismo uso. Muchos de ellos han ido desapareciendo fruto del expolio y del desinterés de conservarlos en las diversas reformas que han ido sufriendo sus emplazamientos.



Sin embargo, la historia de Villaralto como población en el lugar en el que se asienta actualmente es mucho más posterior. El primer documento que se refiere a la villa de Villaralto es del año 1424 (contando entonces con unos 3000 vecinos) en la que Juan Ruiz de Santofimia vino con afán de incorporarlo al Señorío de Santa Eufemia, acto que no tuvo éxito. Villaralto surge en el siglo XV como una aldea dependiente de Torremilano (actual Dos Torres), perteneciente a las Siete Villas de Los Pedroches entidad que agrupaba además a Pozoblanco, Añora, Alcaracejos, Villanueva de Córdoba, Pedroche y Torrecampo, entidad bajo jurisdicción real en la que el término de todas ellas era compartido y gobernado de forma comunal hasta la partición del término en el siglo XIX. En Villaralto se instalan vecinos procedentes de dicha localidad para atender de cerca pagos de viñas y ganados. Esta situación de Villaralto dependiente de Torremilano se mantuvo hasta 1633. El 28 de julio de 1633, es vendida por el rey Felipe IV a don Melchor Fernández Carreras, arcediano de los Pedroches y canónigo de la Catedral de Córdoba (el cual tuvo que conseguir previamente un certificado de limpieza de sangre). El precio asignado fue 1632000 maravedíes de plata. El día 17 de septiembre de 1633 se realiza el primer censo de habitantes de Villaralto de cara a la señalación del término municipal que comenzó a partir de este momento, dando lugar a un grave y largo contencioso con Torremilano, contrario a la independencia de Villaralto y muy reacio a ceder término a esta nueva villa. A pesar de todos los impedimentos, Melchor Fernández Carreras toma posesión de la Villa el 15 de septiembre del mismo año, constituyendo así una nueva entidad administrativa, el Señorío de Villaralto, que se mantendrá hasta la abolición de los señoríos jurisdiccionales en 1837. Torremilano dirige una carta a los Reyes de España alegando que no ha lugar de independizar Villaralto de Torremilano, y mucho menos de asignarle término de las Siete Villas ya que según ésta, el término asignado entraba dentro de la dehesa de Peña Alta (tierras comunales de las Siete Villas). El 20 de diciembre de 1638, los jueces fallan a favor de Villaralto en cuyas cartas se reconocía la independencia de Villaralto y se le asigna término propio de forma definitiva así como instar al señor de Villaralto al pago de la venta de dicha población. En 1771, el pueblo de Villaralto recibe cartas de Hacienda en las que le instan al pago de los impuestos que le corresponden como villa independiente por vez primera que ascienden a 1770 maravedíes. A pesar del enfrentamiento con Torremilano, ambos pueblo mantuvieron comunicación, como atestiguan diversos documentos de temática diversa: multas, impuestos, comunicados, etc. Incluso Villaralto, en el reparto de los bienes producidos por las tierras comunales de las Siete Villas, recibía parte de ellos, aún no siendo villa comunera. Esto irrita a Torremilano que continuamente denuncia a Villaralto por usar los Bienes de Propios de Las Sietes Villas (extensas dehesas como Navas del Emperador o la dehesa de la Jara) para explotación ganadera y, sobre todo, por los límites del término municipal de Villaralto, con los que Torremilano no estaba conforme. Estas disputas continúan durante todo el siglo XVIII. Con respecto a la cuestión económica, en 1752 Villaralto contaba con 5 telares y dos fábricas, una de bayetas y otra de paños. En 1812, esta población cuenta con 179 cabezas de ganado vacuno, 156 de cerda, 555 de caprino y 148 mulos entre otros. Tiene 259 fanegas de primera calidad para los cultivos, de segunda 631 y cuenta con 186 casas. Existen numerosas lagunas debido a la destrucción de las fuentes para conocer la historia de esta villa en la Guerra Civil española. La información referente al franquismo y la democracia sí se conserva. En las elecciones de 1979, 1983 y 1987 vence el PSOE, quedando como alcalde Juan Jesús Gómez Moreno y desde 1995 IU, con Manuel Gómez Gómez al frente de la alcaldía hasta la actualidad. Parroquia de San Pedro: Data de la época fundacional (siglo XV) de la que se conserva la fachada exterior, con arcos decorados hechos de granito. Las múltiples reformas aumentaron la superficie ocupada por el templo, pasando de una nave a tres, siendo las dos laterales más pequeñas a modo de capillas cubiertas con cúpulas una de ellas. Como patrimonio pictórico y escultórico cabe destacar la talla de olivo policromada de la Divina Pastora, del siglo XVIII, un cuadro de Sebastián de Llanos Valdés del siglo XVII de estilo barroco, que representa a san Pablo ermitaño, la imagen de la Patrona, la Virgen del Buen Suceso, que sustituye a otra talla antigua destruida durante la Guerra Civil y el retablo barroco en el que se encuentra esta imagen. Este retablo procede de la iglesia cordobesa de San Basilio, ya que tras la Guerra Civil el archivo, las imágenes, los objetos de culto e incluso las campanas fueron destruidos o expoliados por lo que fue preciso traer objetos de otros lugares. Sin embargo, la torre parroquial es un elemento destacado de la iglesia, constituyendo uno de los símbolos de Villaralto. Con una altura de aproximadamente 17 metros, consta de un fuste prismático de granito, cuerpo de campanas con cuatro arcos de medio punto, aunque solo dos las llevan. Sobre este se sitúan un remate octogonal (que contiene el reloj) rodeado de cuatro adornos de granito con forma curva rematados en punta. La torre concluye con un remate cónico. Data de mediados del siglo XVIII, aunque fue restaurada en 1992, cuyos trabajos consistieron en la eliminación de arreglos de ladrillo y restitución del granito original, sustitución del reloj, consolidación de la estructura, refundición de las campanas y su electrificación, limpieza del exterior y el interior y reposición de ornamentos. Los otros edificios religiosos de Villaralto son la ermita de santa Rita, de planta cuadrada y construida en 1900 y la ermita del Cristo de las Angustias de estructura similar.
Tradiciones y fiestas:
Las tradiciones en Villaralto se muestran en todas las épocas del año. En Semana Santa tiene lugar diversas procesiones, como la de las hermandades del Sepulcro, de las Angustias y de la “Borriquita”. Sin embargo, la fiesta más característica de este pueblo es la Romería de la Divina Pastora, que se celebra el primer domingo de Mayo a orillas del río Guadamatilla. La Virgen va acompañada a este paraje con originales carrozas hechas de diversos materiales y muy originales. Las mujeres van ataviadas con el traje típico de pastora. Otras tradiciones son la matanza y los “judas” que se celebran el Domingo de Resurrección en la que los jóvenes destruyen monigotes que representan a Judas Iscariote fabricados por los vecinos, quienes los cuelgan de sus balcones. Las casas típicas de Villaralto se caracterizan por prevalecer la funcionalidad a la estética, con dinteles de granito y cuadras y cochiqueras para guardar los animales. Un ejemplo magníficamente conservado es el Museo del Pastor, abierto hace unos años y en el que se muestran los modos de vida de los pastores en sus diversas salas que responden a la estructura de la casa típica villaraltera.




EL GUIJO
reino de la tranquilidad
Información de El Guijo en la Diputación de Córdoba
Población:416 habitantes.Gentilicio:Guijeños.
Piedra pequeña, erosionada por el tiempo desde su amanecer en Majadaiglesia, donde importantes vestigios arqueológicos nos descubren un poblamiento en este cerro desde el primer milenio A.C.

Su pequeña placita alberga la sencilla parroquia de Santa Ana y en sus alrededores la Ermita de la Virgen de las Cruces, donde se conserva un baptisterio paleocristiano que delata el origen sagrado de este lugar desde la antigüedad, junto al Paraje del Soto, poblado de eucaliptos y olmos.

Un paseo por El Guijo nos transporta a una isla de sosiego y tranquilidad, de sencillez y simpatía de sus gentes, hospitalarias siempre, pero sobre todo en las fiestas de la Virgen de las Cruces, de San Pedro y Santa Ana, y a compartir el relleno y la rosca de piñonate.

Del esplendor romano de estas tierras dan buena prueba los restos aparecidos en la zona de Majadaiglesia, un área de fuerte tradición mariana como demuestran documentos castellanos del siglo XII que hacen referencia a este espacio bajo la denominación de Villa de Santa María.

Toda el área geográfica de El Guijo pasaría a depender ,tras la reconquista cristiana, del Señorío de Santa Eufemia, adquiriendo gran importancia como puerta de entrada a Córdoba para gran número de pastores y rebaños transhumantes, a través de la Cañada Real Soriana y de la Mesta que se bifurcan en el pueblo, una hacia Extremadura y otra el interior de Andalucía.



Ermita de la Virgen de las Cruces
Se haya situada junto al más importante yacimiento arqueológico de toda la comarca, en un enclave que ha sido lugar de culto desde el pasado más remoto. La ermita está dividida en tres tramos por arcos perpiaños que arrancan de pilares contrarrestados exteriormente. La cabecera del templo es un añadido posterior y aparece cubierta por una bóveda rebajada asentada sobre pechinas. La portada principal está muy remarcada por la existencia de un pórtico sobre columnas.

En su interior también destaca la existencia de un baptisterio paleocristiano por inmersión, que se encuentra situado en la sacristía de la ermita y que viene a poner de manifiesto la antigüedad de la dedicación religiosa de este espacio situado junto al paraje El Soto.

Parroquia de Santa Ana


Edificada en el siglo XVI, la iglesia fue construida con gran sencillez, hecho que confirma su interior dispuesto en torno a única nave dividida en cinco tramos por arcos fajones apuntados, siguiendo un esquema que, por repetido en el ámbito de Los Pedroches, no deja de ser sumamente atractivo.

En su fachada destacan una serie de voluminosos contrafuertes que enmarcan y delimitan la portada más vistosa del templo diseñada por Hernán Ruiz II, que remarcó el aire elegante de este acceso con unos adornos esculpidos en el arco de medio punto que da entrada al templo.

HINOJOSA DEL DUQUE
Patria de la "Fermosa Vaquera" que cantara el Marqués de Santillana. Hinojosa del Duque es un pueblo de grandeza, en su historia y monumentalidad como así lo deja patente la Iglesia de San Juan Bautista "Catedral de la Sierra", uno de los conjuntos histórico-artísticos más importantes de provincia, y en las incontables ermitas que se extienden por el pueblo y por sus alrededores y que son escenario de veneración y regocijo popular cuando llega la primavera, destacando entre todas la Romería de la Virgen de la Antigua, la patrona.

Es en este pueblo donde la gastronomía cobra un protagonismo especial, unida siempre a las fiestas religiosas y civiles: relleno, sopa dorada, ajoblanco, lechón fritos... y entre la dulcería, de gran proyección comercial, las perrunas. Gran tradición artesanal constituyen la forja y la alfarería aunque ya en menor medida que antaño.

Esta localidad ofrece uno de los conjuntos monumentales más notables del norte de la provincia de Córdoba. Vinculada a la casa condal de Belalcázar desde 1.444, se convirtió en el municipio más importante del citado señorío gracias a las virtudes de sus tierras que desde tiempo inmemorial han sido aprovechadas mediante cultivos de cereal, permitiendo al mismo tiempo una amplia dedicación ganadera.

Esta singularidad histórica está muy presente en el carácter de sus gentes y en las formas constructivas de sus edificios más emblemáticos. Como ocurre con el Convento de la Purísima Concepción con dos portadas de estilo clásico construidas en el siglo XVI, o la Fuente del Pilar, durante siglos parada obligada para los pastores trashumantes y centro de las ferias de ganado.

Dentro del casco urbano también hay que mencionar otras construcciones como las ermitas de Santa Ana (Monumento Histórico Artístico), San Isidro, San Gregorio, o las parroquias de San Sebastián y San Isidro Labrador. Muy cerca del casco urbano, la ermita del Cristo de las Injurias ofrece vistas panorámicas de Hinojosa y la vecina Belalcázar. Mientras que por el contrario, las ermitas situadas en el medio rural denotan mayor antigüedad, como ocurre con la de la Virgen de la Antigua o San Benito, que aparecen mencionadas en el libro de monterías de Alfonso XI. Una situación que vuelve a repetirse en las de San Bartolomé y Santo Domingo.

Catedral de la Sierra
Esta es la denominación popular de la parroquia de San Juan Bautista debido a la magnitud y maestría arquitectónica de este templo, donde el granito se hace palabra. La iglesia, de planta basilical, consta de tres naves separadas por pilares de tradición románica. Las naves laterales están cubiertas por bóvedas de crucería, mientras que la central lo está por un artesonado de par y nudillo con tirantas.

La capilla mayor, diseñada por Hernán Ruiz I, aparece cubierta por una bóveda estrellada que alberga en sus plementos una serie de pinturas barrocas.

En el interior destaca la capilla del baptisterio, diseñada por Hernán Ruiz II, que aparece cubierta por una bóveda vaída de granito con molduras que forman círculos y óvalos.

En el exterior, junto a la esbelta torre, hay que reflejar la grandiosidad de la fachada renacentista que se abre a la plaza, que muestra las dos líneas fundamentales de la arquitectura del siglo XVI, el plateresco y el clasicismo, gracias a la maestría de los Hernán Ruiz.

Otros detalles de interés los aportan el juego de ventanas plateresco de la sacristía, donde aparecen esculpidos los escudos de los Zúñiga y los Sotomayor, la ventana de la capilla del baptisterio, y la portada de los píes de estilo gótico-mudéjar.



Ermita de San Sebastián
Esta ermita supone el ejemplo más nítido de las ermitas serranas del norte de Córdoba. Su estructura está formada por grandes arcos fajones y cubierta de madera a dos aguas. Sus dimensiones más de 23 metros de largo y 10 de anchura, demuestran las magnitudes de este templo.

CONQUISTA


Defensor de salteadores cuando fue parada en el camino de la Plata, en Conquista se reconoce el silencio, la tranquilidad en un entorno de callecitas limpias y blancas, de fuerte granito en sus dinteles, para salir después en busca de espesas y frondosas dehesas de encinar en sus alrededores donde pastan rebaños de reses y cerdos.

Un interesante retablo barroco se alberga en la parroquia de Santa Ana, titular de sus fiestas patronales, entrañables, donde son típicos los encierros y la lidia de novillos; muy peculiar es la talla de las tablillas, hecha con una simple navaja con la que los pastores adornan los cierres de los zurrones de cuero, y los morteros de madera con los que se hace el gazpacho.

Conquista tuvo su origen en los siglos bajomedievales en torno a unas ventas destinadas a asistir y prestar protección a los viajeros que transitaban por el camino de La Plata. El nacimiento de esta población quedó reflejado en la novela "Vida del escudero Marcos de Obregón", de Vicente Espinel: "llegamos a Conquista, que es pueblo que se comenzaba entonces".

Poco poblada desde la antigüedad, Conquista alcanzaría su esplendor a finales del siglo XIX y en las primeras décadas del XX, debido a las explotaciones mineras y a la llegada del ferrocarril. Este nacimiento en torno al Camino de La Plata de Córdoba a Toledo ha dispuesto un poblamiento en torno a una calle camino sobre el que se asientan unas casas de dinteles graníticos y estancias abovedadas. Muy próximo al pueblo, en el parque de Navagrande y rodeada de un extenso y poblado encinar, se encuentra la ermita de San Gregorio, una moderna construcción que cobija la imagen del patrón de esta localidad.

Parroquia de Santa Ana
Está construida sobre una antigua edificación del siglo XVI, que había recogido las tradiciones existentes en la zona con respecto a esta advocación, y que recibió la visita de importantes personajes como Santa Teresa de Jesús.

La Iglesia actual tiene tres naves separadas por pilares con arcos de medio punto. Cuenta en su interior con un interesantes retablo de madera tallada y dorada procedente de la iglesia cordobesa de San Basilio, que presenta una clara disposición barroca en cuanto a cuerpos, calles y coronamiento.





CARDEÑA

Historia
Los primeros vestigios representativos de la presencia humana en la zona se sitúan en la Edad de los Metales, por los numerosos yacimientos que pueden datarse en ese período, iniciándose la ocupación durante el período Calcolítico o del Cobre y prolongándose durante la Edad del Bronce. Precisamente a estos momentos prehistóricos pertenecen hallazgos de arquitectura megalítica encontrados en parajes como la Venta del Charco, Navalazarza, Torrubia y Casa de Juan Sánchez. También cabe mencionar la exhumación de hachas metálicas en Torrubia y el Castillo de Azuel.

Estos primeros momentos de la Historia, al igual que la ocupación romana parece confirmarse que estuvieron ligados a los recursos mineros del término, sin que quepa una firme constatación arqueológica de la presencia de asentamientos urbanos de cierta envergadura.

Iniciada la Edad Media, es muy probable que el área del actual término comenzara a adquirir relevancia por su ideal situación en el eje de comunicación entre Córdoba y Toledo. Durante la presencia islámica el actual municipio perteneció a la cora o provincia de Fahs al Ballut (Campo de las Encinas), llegando a representar un medio políticamente muy dinámico por su valor estratégico en el siglo XI. Un buen ejemplo de esa importancia estratégica la encontramos en la posible batalla que se libró en la actual aldea de Azuel, en la que las tropas cristianas derrotaron a las huestes musulmanas de Córdoba y dieron muerte al que fuera alcaide cordobés Aben-Zuel. Tal fue el valor estratégico del paso natural por Sierra Morena que el viejo camino serrano conoció la construcción de numerosas fortalezas y atalayas para su defensa. Algunas de las fortalezas y torres se situaron en lugares como Torreparda, Inhiesta, Azuel, Navalconejuelo, Atalaya, Torrejón... Por desgracia estas fortalezas han sucumbido al paso de los siglos, al abandono y a los conflictos militares de la historia. Conserva aún cierta relevancia la denominada Atalaya de Cardeña, construcción militar que se levanta entre encinas y que formaba parte de un rosario de fortificaciones destinadas al control de las principales vías de comunicación que atravesaban la serranía junto a las fortificaciones de Fuencaliente (Ciudad Real), Villanueva de Córdoba, Marmolejo (Jaén), Montoro (Córdoba), Adamuz (Córdoba), Villa del Río (Córdoba), Andújar (Jaén), etc.

Tras la reconquista de estas por Fernando III “El Santo” y a lo largo de toda la Baja Edad Media se mantuvo el uso del viejo camino a Toledo, aunque presentaba un generalizado despoblamiento que favorecía el pillaje y la inseguridad de los viajeros. Con el propósito de reducir o eliminar esa inseguridad, sería Enrique III quien en 1394 concedió a la ciudad de Córdoba un total de doce ventas francas en los caminos que iban a Almodóvar del Campo y a la actual Ciudad Real por Adamuz y El Villar. El tramo de Adamuz, que corresponde a lo que posteriormente se conocería como Camino Real o Camino de la Plata, discurría por el límite occidental del actual término de Cardeña.

Para encontrar el nacimiento de Cardeña también tendríamos que remontarnos a los antiguos caminos y ventas y, en concreto, al que discurría desde Montoro a Fuencaliente, ya utilizado en la época musulmana y entorno al cual se situaban seis ventas: La Chaparrera, Venta del Charco, Venta de San Antonio, Venta del Cerezo, Cardeña y Azuel.

Es, con la exención de cualquier tipo de tributo a aquellos abnegados venteros y alrededor de estas ventas, el lugar en el que se aglutinan los colonos que desde el siglo XVIII comenzaron a roturar el terreno, donde se conformarán los actuales núcleos de población. Precisamente, a mediados del XVIII en Catastro de Ensenada podemos hallar la descripción de tres ventas: las del Charco, Cardeña y Azuel, todas ellas formadas por una venta-posada y algunas viviendas con techos de retama y modesta fábrica.

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http://congresosyeventosturisticoscb.blogspot.com/p/cordoba-rutas-que-se-pueden-hacer.html